La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye el burnout en la CIE-11 como un fenómeno ocupacional relacionado con el estrés crónico en el trabajo que no se ha gestionado con éxito. Lo caracteriza por agotamiento, mayor distancia mental o sentimientos negativos hacia el trabajo y menor eficacia profesional. Fuente: OMS.
Nuestro enfoque de acompañamiento: utilizamos la definición ocupacional de la OMS para referirnos al burnout. También consideramos cómo el malestar relacionado con el trabajo puede repercutir en las relaciones y en otros ámbitos de la vida; estas repercusiones no amplían por sí mismas la definición de burnout.
Para Burnout Capital Humano, el síndrome de burnout es un proceso de desgaste humano y emocional producido por la exposición sostenida a situaciones de alta exigencia, estrés persistente y dinámicas relacionales complejas que afectan el equilibrio psicológico y personal de las personas. Sus repercusiones pueden extenderse a distintos ámbitos de la vida. En el trabajo, prestamos atención a los contextos de alta responsabilidad, involucramiento emocional, presión constante y relaciones humanas intensas.
El burnout se expresa mediante agotamiento físico y mental, desmotivación, sensación de saturación, disminución de la energía y deterioro progresivo del bienestar emocional, conductual y fisiológico. Sus efectos pueden impactar la calidad de las relaciones personales, la capacidad de desempeño, la motivación, la percepción de propósito y la calidad de vida, afectando tanto a las personas como a los entornos en los que se desarrollan.